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Kant: Planteo ético (la Buena Voluntad)
La Universidad, en su ciencia y filosofía, ¿sirve hoy para la formación de herramientas útiles al nuevo mundo emergente?

Eduardo Americo Corradi Ávila
Investigador Universidad Nacional de San Juan, Argentina, Área: Antropología Filosófica y Pensamiento Social Contemporáneo
 
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Se busca relacionar este tema kantiano a las Ciencias Políticas, Sociología, Derecho, Trabajo Social y al estudio de la Administración de Empresas como lugar para lo humano. También el artista, el biólogo y cientistas de la Comunicación encuentran en su praxis el tema ético, muy relacionado hoy al concepto de corrupción.


Kant comienza en la Fundamentación de la metafísica de las costumbres con un pasaje que afirma: "Ni en el mundo, ni en general tampoco fuera del mundo, es posible pensar nada que pueda considerarse como bueno sin restricción, a no ser tan sólo una buena voluntad" (traducción García Morente, Buenos Aires, Espasa Calpe. Col. Austral 1946, Pág. 27). Así, por ejemplo, el dinero puede ser utilizado para construir o destruir; la inteligencia, puede ser utilizada de modo similar. Todos estos son factores buenos relativamente. Pero la buena voluntad es absolutamente buena, y en ninguna circunstancia puede ser mala, como lo pueden ser el dinero y la inteligencia, poderes y potencias que experimentan lo relativo en el mundo del hombre frente a lo absoluto de una buena voluntad. Cuando Kant utiliza el termino "mundo" se refiere al mundo empírico con el cual trata cotidianamente el hombre; y la afirmación marcada al inicio, Ni en el mundo, ni en general tampoco fuera del mundo, es posible pensar nada que pueda considerarse como bueno sin restricción, a no ser tan sólo una buena voluntad, tiene validez más allá del mundo empírico. Por eso se afirma que lo que tiene vigencia en el mundo es relativo. En cambio, la buena voluntad está más allá del registro pasajero de lo empírico por sostenerse en sí misma en el ámbito de lo axiológico, que es el espacio para los valores.

El filosofo nos dirá en la misma obra (IV, 394) que "la buena voluntad no es buena por su adecuación para alcanzar algún fin que nos hallamos propuesto; es bueno sólo por el querer, es decir, es buena en sí misma".

Sirva un ejemplo en el cual una persona se está ahogando en el río. En un primer caso, alguien trata de salvarla, pero no se logra y la persona se ahoga. En un segundo caso, otra persona por su intento logra salvar a quien se estaba ahogando. Y en el ultimo caso, alguien estaba pescando con una gran red y sin proponérselo voluntariamente sacó en su red al hombre que se estaba ahogando entre los peces , y así el hombre se salvó.

Aquí lo efectuado o realizado es el salvamento de quien estaba a punto de ahogarse. En los ejemplos citados, esto se logra en el segundo y tercer caso. Si nos fijamos en el valor moral de estos dos actos debe afirmarse que el tercer caso carece de valor moral, a pesar de que se realizó el salvamento, en el caso del pescador con la red. Este caso es moralmente indiferente, o sea, ni bueno ni malo. Los otros dos actos, el primero y el segundo, en los que se quiso salvar al hombre pero no se puedo, son actos de buena voluntad, o sea, moralmente buenos. En el primer caso se intentó pero no se logró el objetivo, realizar la meta. Esto, en la ética de Kant, es que lograr el efecto exterior es indistinto a una calificación moral del acto. El primer y el segundo caso tienen el mismo valor moral; ya que el valor moral de un acto es independiente de lo realizado como producto o como efecto del acto. La buena voluntad no es buena porque la intención o propósito se realiza o no se realiza; sino que la buena voluntad es buena en sí misma. Lo bueno en sí mismo yace en el interior propósito de moverse a la acción despojado de una consciencia marcada por la intencionalidad humana relativa y predispuesta por una escala de valores que en sus efectos, sustancias seguidas de accidente, no conllevan la relación armónica del en sí mismo en su ser, y que por eso experimentan un descenso de cualidad significativo para condensarse en lo material subordinable a juicios y operaciones que cambien, aceleren o retrasen, su estado híbrido.

Una tarea, tal vez conveniente hoy es aclarar el conocimiento moral vulgar (Kant habla de esto en IV, 392 y 397). Este conocimiento es el que lleva toda persona que no analiza sus creencias morales a la luz de la crítica científica y filosófica. Como ejercicio reflexivo sirva pensar en el contenido, intención y efectos de lo que hace la administración Bush (América Latina, ALKA, Irak y otros casos). Ver qué es eso de usar palabras como "democracia" o "lucha contra el terrorismo" para justificar acciones y efectos a lograr. ¿Qué encierran los grandes sistemas religiosos transnacionales: judaísmo, catolicismo, islamismo y otros? Observamos que las políticas internacionales de las grandes potencias y las ideas y dogmas que imponen las religiones mundiales pretenden en su estilo imperativo de predicarse ser para las masas como dispensadores valores en sí mismos, siendo los mismos, por el contrario, antihumanos. Estos sistemas, por sus efectos en el estado de cosas del mundo, vulgarizan la moral e impiden que la población ascienda al análisis científico y filosófico de la ética. De manera que el pueblo acondicionado no puede llevar adelante sus propósitos de libertad. ¿Qué calidad moral sostienen las cifras que hablan de índices de poblaciones bajo el nivel de pobreza?

¿Hay alguna autoridad moral mundial para un análisis que en sus resultados se acerque a la Justicia? ¿Queda en el mundo lo que Kant llama "buena voluntad"? Sería ilustrativo dar ejemplos. ¿O actúa hoy la mala voluntad determinando inexorablemente las situaciones de descensos humanos hacia limites inconcebibles?

Dirá Kant que la buena voluntad no es buena por lo que se efectúe o realiza, sino que es buena en sí misma. Si se observa en la sociedad mundial hechos negativos, regresivos y destructivos, es señal que alguna voluntad los genera; pero lo más grave aun es que además de la negatividad de los hechos observables, exista en la interioridad e ideología de grupos y de algunos hombres algo que puede llamarse mala voluntad. Si hay un estado en el mundo que es rayano a lo desastroso, se puede inferir que cada persona, grupo o nación que practica la acción sobre lo externo desde una despolarización de su ser, la mala voluntad, en la dimensión subjetiva la conciencia moral y el hombre migran a generar centros de irradiación de mala voluntad, que se demuestran por ejemplo en las guerras fraticidas entre hombres y naciones. En la dimensión objetiva podría caber la hipótesis de que existe una mala voluntad en si misma que estaría nutriendo todas las cadenas sucesivas de malas voluntades subjetivas. Y a la vez este posible centro energético negativo se nutriría de todo pensamiento y acción que son emitidos y entregados por los hombres, grupos y naciones.

Por ello, un modo práctico de promover la conducción política, educativa, cultural y científica es aprender en conjunto cómo se puede invertir el sentido de una mala voluntad subjetiva en una buena voluntad que se conecte con la Buena Voluntad en si misma y se manifieste en pensamientos y acciones que hagan visible la buena voluntad objetiva y subjetiva: esto es el hombre que asciende para ser Buena Voluntad en sí mismo. De tal modo se neutralizaría paulatinamente aquel centro energético negativo, que suma todas las causas negativas emitidas por el hombre, al crecer las acciones positivas. Es decir que no es indiferente el pensar y hacer de cada uno como solaridad del Bien o como capitalización del mal.

¿Que han dicho o pueden decir los filósofos y cientistas de la educación y pedagogía con respecto a este planteo de la buena y de la mala voluntad? Muchos opinan que la Filosofía y Pedagogía, como carreras universitarias, suelen reducirse a repetición de textos y memorización de los mismos en vistas a rendirse en un examen para obtener un titulo. No habría "lugar" para la reflexión que ahonde el pensamiento crítico, científico y filosófico y para la expresión del mismo por parte de los estudiantes. Se ha dicho que pensar supone asumir el dolor y el sufrimiento de no encontrar satisfactoriamente el "centro" del núcleo del ser del alma. Se oye el clamor de las dimensiones mineral, vegetal y animal para que las comprendamos en ese padecer de la Madre Tierra por los desequilibrios del ecosistema, la extinción de especies, la contaminación ambiental y por la paradoja de las sequías - inundaciones que azotan el planeta. También afirmamos que pensar es asumir este dolor y sufrimiento de la Naturaleza. Los claustros universitarios e institutos de investigación podrían hacer lugar al cambio de actitud necesario para asumir esta dura realidad del planeta y del hombre, y comenzar a transmutarla desde una determinación que propone una transmisión más excelsa de la herencia humana y divina para evolucionar en las emisiones mentales y espirituales elevando sus contenidos más sutiles y éticos. De tal manera los cambios y mutaciones de los estados de conciencia operarían en los beneficiarios desde los resultados de una investigación o desde el ámbito lo académico. Así, el beneficiario puede recibir el conocimiento logrado y hacerse artífice de nuevas y mejores situaciones.



© Copyright 2003 Eduardo Americo Corradi Ávila.
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