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ISSN: 1579-0223
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El tamagotchi y mi hijo ¿Quién es la mascota de quién? Luis de la Herrán Gascón http://www.cop.es/colegiados/E-0... Director del
¿Es el tamagotchi la mascota de mi hijo o es mi hijo la mascota de su tamagotchi? ¿Quién controla a quién? Y si mi hijo está tan absorbido por este pequeño invento japonés, ¿es bueno y adecuado que juegue tanto o es perjudicial para su salud psicológica? ¿Cuánto tiempo es lo máximo que conviene que juegue para que no le afecte o le perjudique? Los hijos de mis amigas no le prestan mucha atención al aparatito en cuestión; sin embargo mi hijo en cuanto puede, está dándole de comer, jugando con él o enseñándole la lección, ¿está ya en este momento mi hijo especialmente dañado?, ¿qué puedo hacer?
En la actualidad estas y otras preguntas surgen en las consultas de los psicólogos infantiles con bastante frecuencia. Desde la psicología cognitivo-conductual puede afirmarse sin temor a equivocarse, que estas pequeñas mascotas virtuales no son perjudiciales en sí mismas; pero tampoco son beneficiosas de por sí. Un juguete, y en este caso el tamagotchi, no es bueno o malo, sino que los padres pueden favorecer y propiciar un uso adecuado o pueden provocar, muchas veces con su silencio, una utilización incorrecta o inadecuada. En este tema, como en tantos otros que se consultan diariamente al psicólogo infantil, el tipo de educación que ofrecen los padres a sus hijos es determinante y fundamental. Cuando unos padres se encuentran con que su hijo comienza a utilizar esta pequeña mascota, es necesario estar prevenidos y tener en cuenta los siguientes consejos.
¿Cuándo puede decirse que un niño tiene un problema con el tamagotchi? Cuando esta pequeña mascota le impide llevar una vida adaptada a su entorno. Si este juguete se convierte en el centro de su vida de tal manera que por jugar y estar con su tamagotchi, el niño deja de hacer muchas otras cosas (ya no quiere estar con sus padres, ni jugar como antes, ni hacer lo que antes hacía, etc.), podemos afirmar que ese niño tiene un problema con el tamagotchi. ¿Cómo lo solucionaremos? Precisamente, los psicólogos infantiles nos dedicamos a eso. Por el contrario, si un niño juega con su tamagotchi y esta actividad no le impide llevar una vida normal, más o menos como lo hacía antes de tener la mascota virtual, podemos afirmar que ese niño no tiene ningún problema con su tamagotchi. Su conducta, a raíz de su juguete, va a cambiar, pero va a hacerlo lo mismo que cambiaría con otro tipo de juguete que le guste tanto como el tamagotchi. En definitiva, si por tener su juguetito, su conducta de relaciones con los demás, de cuidado personal, ocupación escolar, etc. no ha variado sustancialmente, podemos decir que ese niño no tiene ningún problema con respecto a su tamagotchi. Si se muere su tamagotchi y no muestra signos externos de duelo excesivo (es normal que este triste porque se haya muerto, pero no es normal que lo esté durante dos semanas), tampoco tendrá ningún problema con su tamagotchi. Así pues, lo más conveniente es que los padres, como principales educadores de los hijos, intervengan entre el niño y su tamagotchi, ofreciendo una visión realista del juguete y relativizando su valor como mascota.
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